Sé auténtico y no mires con quién

Es importante educar al alumnado hacia una identidad personal propia mediante el desarrollo de la humildad y la gestión emocional, entre otras competencias. Además, la autenticidad parece clave en el mundo laboral actual donde prevalece el cambio y ya nada está escrito.

Autora: Marta Fuste

Hace un tiempo, impartiendo un taller con alumnos y alumnas de un instituto al que acudo regularmente para potenciar las competencias y habilidades que fomenten su integración en el mercado laboral, uno de los participantes me dijo: ¿para qué sirve mejorar nada? yo cuando esté en una empresa haré lo que me pidan y ya está, ¿cuál es el problema?

En realidad, no hay problema, siempre y cuando el alumnado tenga bien integradas unas competencias personales y una actitud ante el trabajo más allá de su formación técnica, y que estas sean acordes con los valores de la organización de la que forma parte. A lo largo de la etapa profesional que dediqué a la selección de personal para empresas, una de las cosas que más recuerdo en el proceso de entrevistas era la respuesta de los candidatos y candidatas a la pregunta sobre qué habilidades personales tenían: provocaba incomodidad ya que un porcentaje significativo contestaban que no les gustaba hablar de ellos mismos o que no sabían muy bien que decir. Si bien uno se puede preparar muy bien qué debe decir ante este tipo de preguntas, ¿no sería mucho más rentable desarrollar unas competencias y habilidades intra e interpersonales a lo largo de la vida que sirvieran para ser más eficientes en el puesto de trabajo? Si lo hiciéramos, no sería necesario entrenar qué decir delante del entrevistador porqué ya sería intrínseco a la capacidad de expresar de manera auténtica qué es aquello que poseemos que puede ser valioso.

La autenticidad como valor diferencial

Para muchos expertos como Xavier Marcet (2019), la autenticidad es, y será cada vez más, la “core competence diferencial de cualquier organización”. Marcet, a través de sus artículos sobre liderazgo empresarial, defiende que es en la autenticidad donde radica el verdadero valor añadido de los equipos en las empresas innovadoras actuales. La autenticidad también pasa por la humildad, la sinceridad, transparencia y preocuparse de verdad por las personas, relacionándose desde la confianza con los demás. Por otro lado, también es necesaria una buena gestión emocional y ser fiel a valores propios: los personales y los de la organización donde trabajamos. Actualmente, y a pesar de la creciente toma de conciencia sobre la importancia de cultivar nuestras soft  skills para un buen desarrollo profesional, sigue habiendo una distancia importante entre cómo preparamos al alumnado y lo que realmente valoran las empresas.

Lo que todavía se persigue en gran medida es que el alumnado integre la formación técnica curricular de la materia sin tener en cuenta que, a veces, una relación profesor–alumno que potencie competencias como la autenticidad, confianza, inteligencia emocional o humildad, servirá a los más jóvenes para desenvolverse mejor en un puesto de trabajo, pero también para desenvolverse mejor a nivel personal en el transcurso de su vida. Aunque actualmente, encontramos entornos de aprendizaje donde se fomentan estos aspectos, urge una toma de conciencia general para potenciar definitivamente esta área. Las competencias se desarrollan mediante los hábitos, por eso es necesario fomentar el autoconocimiento en el alumnado para mejorar esta parte de ellos, porqué el hábito que desarrollen en el aula es muy probable que lo trasladen en un su entorno personal y, por ende, a un entorno laboral futuro.

De camino a la innovación educativa

Jaume Funes, psicólogo experto en educación de jóvenes nos dice: “No hay innovación educativa sin tener en cuenta si lo que proponemos tiene que ver con lo que los alumnos viven”. Debemos hablarles de cosas que les remuevan emocionalmente, y quizá así conseguiremos conectarles y potenciar sus competencias desde la autenticidad personal y no desde un comportamiento forzosamente aprendido que muchas veces no tiene ningún sentido para ellos.

¿Cuál sería la manera de desarrollar en los alumnos estas competencias? De entrada, escucharles como las personas interesantes que son y tratarlos como los futuros trabajadores valiosos que serán, pero, sobre todo, creer en ellos. Confiar en el alumnado, conectar con sus valores y esperar que respondan en positivo, a veces es un primer paso para dotarles de unas herramientas en medio de un entorno laboral que se presenta inevitablemente complejo, cambiante, y donde se van a poner en juego y valorar estas múltiples capacidades más allá de como hagan su trabajo.

Si consiguiésemos introducir esta materia en el currículum de cualquier formación, ¿habría mejor inversión para su futuro?

Referencias

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