España necesita más talento técnico: qué papel puede jugar la FP Dual
La Formación Profesional está creciendo en España, pero todavía existe una brecha entre el talento que necesita el mercado laboral y las oportunidades de formación y empleo que encuentran los jóvenes. Un nuevo informe elaborado por IESE Business School, Fundación Exit y Empieza por Educar analiza esta realidad desde la perspectiva de las empresas y apunta algunas claves para avanzar.
España tiene un reto importante por delante: mejorar la conexión entre formación y empleo.
En el primer trimestre de 2026, el 24,5% de los y las jóvenes de entre 16 y 24 años estaba en situación de desempleo, frente al 10,9% de la población general. Al mismo tiempo, las empresas siguen teniendo dificultades para encontrar determinados perfiles técnicos, especialmente aquellos de cualificación intermedia.
La paradoja es evidente: hay jóvenes que buscan oportunidades y empresas que necesitan incorporar talento, pero ambos mundos no siempre consiguen encontrarse.
En este contexto, la Formación Profesional, y especialmente la FP Dual, puede desempeñar un papel clave.
El informe “La Formación Profesional en España: una mirada desde las empresas”, elaborado por IESE Business School junto a Fundación Exit y Empieza por Educar, recoge la experiencia de 21 directivos de empresas de diferentes sectores y tamaños para identificar qué está funcionando, qué dificultades persisten y qué puede ayudar a que más empresas se impliquen en la formación de jóvenes.
Más FP, pero todavía lejos de las necesidades del mercado
La FP ha experimentado un crecimiento importante en los últimos años. En cinco cursos, el número de estudiantes matriculados ha aumentado un 30%. Pero el crecimiento no ha sido igual en todos los niveles:
- +39,1% en FP de grado superior.
- +24% en FP de grado medio.
- +6,8% en FP de grado básico.
Este último dato resulta especialmente significativo.
Mientras la FP avanza, la estructura formativa española sigue teniendo un déficit importante de perfiles técnicos intermedios. Actualmente, solo el 23% de la población activa cuenta con formación técnica intermedia, mientras que las previsiones del Ministerio de Educación apuntan a que en 2030 el 50% de los puestos de trabajo ofertados requerirán cualificaciones de grado medio. Según las estimaciones recogidas en el informe, España necesitaría más del doble de profesionales con este nivel de cualificación para responder a la demanda del mercado.
El problema no es, por tanto, únicamente cuántas personas estudian FP, sino hasta qué punto la formación responde a las necesidades reales del mercado laboral.
¿Qué aporta la FP Dual a las empresas?
Una de las conclusiones más claras del informe es que las empresas que ya trabajan con alumnado de FP valoran positivamente la experiencia. Las prácticas y los programas de FP Dual se han convertido, para muchas organizaciones, en algo más que una vía formativa: son también una herramienta de captación, desarrollo y fidelización del talento.
La experiencia permite a las empresas conocer las capacidades de los y las jóvenes en un entorno real antes de una posible contratación. También facilita ajustar parte de la formación a las necesidades concretas de cada puesto.
El resultado es un mayor encaje entre el perfil profesional y las funciones que tendrá que desarrollar. Además, las empresas entrevistadas destacan que el alumnado de FP suele aportar una preparación más práctica y una orientación más directa hacia la acción, con expectativas laborales más ajustadas al puesto. Por eso, algunas organizaciones entienden la FP como una verdadera estrategia de talento.
La formación en la empresa permite identificar, formar y fidelizar perfiles cualificados antes de que se incorporen definitivamente a la organización.
Y el beneficio no se limita a las grandes compañías. El informe señala que el talento formado en grandes empresas puede terminar incorporándose también a otras organizaciones de su entorno, especialmente proveedores y empresas de su cadena de valor. Esto convierte a las compañías con más capacidad formativa en posibles agentes tractores de talento para todo un sector.
¿Qué perfiles necesitan las empresas?
Las entrevistas reflejan una demanda especialmente elevada de perfiles técnicos vinculados a la industria, el mantenimiento, la fabricación y la logística.
Entre los perfiles mencionados aparecen soldadores, electricistas, electromecánicos, fontaneros, frigoristas y técnicos de fabricación mecánica, además de profesionales de logística, sanidad, sociosanidad, mecatrónica o sistemas informáticos. Y no se trata únicamente de una cuestión de conocimientos técnicos.
Las empresas también destacan competencias como la adaptabilidad, la capacidad de aprendizaje, la resiliencia, la orientación al cliente y la capacidad para integrarse en entornos productivos reales.
De ahí que el contacto con la empresa tenga un valor añadido: permite aprender no solo una profesión, sino también cómo desenvolverse en un entorno profesional.
Lo que funciona: colaboración y acompañamiento
El informe identifica un elemento especialmente relevante entre las empresas que obtienen mejores resultados: la colaboración continuada con los centros educativos.
No se trata simplemente de acoger estudiantes durante un periodo determinado. Las experiencias más consolidadas se construyen a partir de una relación estable entre empresa y centro, que permite definir conjuntamente los aprendizajes, detectar necesidades y adaptar los contenidos formativos.
También resulta fundamental contar con tutores de empresa preparados y con tiempo para acompañar al alumnado. Precisamente, la tutorización aparece como uno de los factores clave para que la experiencia funcione, pero también como una de las dificultades más importantes, especialmente para las pymes.
Por eso, impulsar la FP Dual no significa únicamente conseguir más empresas participantes. Significa también facilitar que las empresas sepan cómo participar y puedan acompañar adecuadamente a los jóvenes.
Las barreras todavía son importantes
El informe identifica obstáculos de diferentes tipos.
Para las empresas, aparecen especialmente el desconocimiento sobre el sistema, la falta de recursos y la dificultad para encontrar y formar tutores.
Desde los centros educativos, las empresas señalan desajustes entre algunos currículos y las necesidades del mercado, así como dificultades relacionadas con horarios, calendarios o transporte.
También existe una barrera social: aunque la percepción de la FP ha mejorado, todavía persiste la idea de que es una alternativa de menor prestigio frente a la universidad. Esta percepción afecta especialmente a determinados oficios técnicos y a la participación de mujeres en ciclos tradicionalmente masculinizados.
Y existe una última barrera especialmente relevante para las empresas que trabajan en diferentes territorios: la complejidad administrativa y la diversidad normativa entre comunidades autónomas.
El informe recoge, por ejemplo, que las horas de formación en la empresa pueden variar entre comunidades: 1.000 horas en unas y 750 en otras. Algunas empresas entrevistadas trabajan además con más de 50 centros educativos, lo que multiplica la complejidad de gestionar convenios y procesos diferentes.
El gran reto: acercar también la empresa a la FP Básica
Dentro de todo este escenario hay un dato que merece una atención especial: la mayoría de las empresas entrevistadas no participa actualmente en programas de FP Básica.
El informe identifica un desconocimiento importante sobre esta modalidad: qué perfil tiene su alumnado, cuál es su función y cómo funcionan las prácticas. Y esto resulta especialmente relevante porque la FP Básica tiene una función que va mucho más allá de la formación profesional.
Está dirigida a jóvenes que no han encontrado su lugar en itinerarios educativos más tradicionales y puede convertirse en una vía de reenganche educativo, adquisición de competencias y construcción de una primera identidad profesional.
El contacto con una empresa puede ser especialmente significativo en este momento.
El informe señala que las experiencias prácticas pueden contribuir a mejorar la autoestima, el sentido de pertenencia, las expectativas de futuro y la adquisición de hábitos laborales, además de ayudar a los y las jóvenes a visualizar un proyecto profesional posible.
Sin embargo, las empresas encuentran aquí dificultades específicas: la edad del alumnado, determinados requisitos de seguridad, la necesidad de un mayor acompañamiento o el desconocimiento sobre las responsabilidades y tareas que pueden asumir los menores.
Hay una conclusión especialmente interesante: muchas de estas barreras parecen estar relacionadas con el desconocimiento y la falta de experiencias previas más que con un rechazo explícito a colaborar.
Esto abre una oportunidad.
Del diagnóstico a la acción
El informe no se limita a identificar las dificultades. También señala diferentes palancas para avanzar: reforzar la colaboración estable entre empresas y centros, actualizar los currículos y las competencias digitales, fortalecer la figura de los tutores, simplificar los procesos administrativos y crear mecanismos de apoyo e intermediación que faciliten la relación entre los diferentes actores.
En el caso de la FP Básica, plantea además la necesidad de modelos graduales de colaboración, acompañamiento pedagógico y administrativo y primeras experiencias piloto que permitan a las empresas conocer esta realidad y ganar confianza.
Porque si algo muestra este informe es que la FP Dual no es solo una cuestión educativa ni únicamente una herramienta de selección de talento. Es un espacio de encuentro. Entre centros educativos y empresas, entre formación y empleo y entre lo que una persona aprende y lo que puede llegar a hacer.
En Fundación Exit llevamos más de 25 años trabajando para acercar estos mundos y generar oportunidades para jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Este informe refuerza una convicción que forma parte de nuestro trabajo diario: cuando una empresa abre sus puertas y acompaña a un/a joven, no solo está formando a un futuro profesional, también puede estar ayudándole a imaginar un futuro posible.
El reto ahora es que cada vez más empresas puedan formar parte de ese proceso.
Porque conectar talento y oportunidades no debería depender del entorno en el que se nace.
